← Prensa

✦ Artículo

En busca del ámbar gris, unos apuntes sobre el trabajo de Toni Amengual

· Enero 2019

Si la vocación última del arte fuese en definitiva producir asombro, las aguadas de Toniet Amengual materializan la magia de lo incierto y la sublimación del accidente, ya sea este provocado o no, aunque la experimentación como método siempre lleva implícita la idea de lo fortuito controlado como punto de partida, o de llegada, vistos los resultados de este trabajo.

Amengual, artista rebelde e indómito de Cala Bona, en el levante de Mallorca, cuya influencia más decisiva son los vientos intempestivos de la tramontana y el azul del mar que inunda tus ojos susurrado a todo volumen por los Golpes Bajos, autor de asombrosas genialidades y sonoros autoboicoteos, encarna el talento mediterráneo puro, dueño de una práctica intuitiva y altamente experimental, emocional y ciclotímica.

la técnica que emplea, una especie de primitivismo sutil cercano al arte povera en su economía de recursos, lo acerca a la esencia original de las formas, los colores y las texturas, muy mediterráneas, de la isla, autóctonas, de tierra pedregosa y como las rocas sumergidas que sugieren universos azul turquesa de vida aparte bajo el movimiento infinito y cambiante del mar.
oleaje domado que el artista logra fijar sobre el papel, equilibrista del agua y sus caprichosos derroteros que se convierten en la epidermis, ojos, antenas y extremidades del fantástico bestiario de Amengual, sus hermosas y extrañas criaturas.

langostas, ballenas, calamares, sepias y sepiones, moscas, langostinos, la esencia del mediterráneo en definitiva, un grupo de espermatozoides verdes y otras criaturas alucinantes conforman el eje temático de este navegante de la acuarela intrépida, salvaje y de primera intención, precisamente ahí donde radica su raro talento y bastión de su rebeldía, pues con eso le sobra (como también le sobran los discursos como este) y le basta.

Toniet Amengual, tras más de medio siglo de aciertos y algún que otro desastre conserva el espíritu del chico que sale a la playa tras la tormenta a ver si esta ha arrojado sobre la arena alguna perla de ámbar gris, mítico vómito de la ballena y tesoro por excelencia muy codiciado por niños playeros, piratas de diverso pelaje y por la industria del caro perfume.

sin embargo, los hallazgos de este peculiar, luminoso y furibundo artista son otros, un montón de pliegos de papel bueno y ya desclasificado heredado de algún familiar, un bote de tinta negra que alguien le regala o deja olvidado, sus experimentos cromáticos con pigmentos naturales como el tinte de la granada o los posos de café, o no tan naturales como el gris ceniza de las colillas y también el darle usos inéditos a material industrial como la lejía, que de repente usa como decolorante y catalizador.

la esencia del verdadero arte subraya la diversidad, que es aquello que en realidad nos conmueve y asombra. así como cada talento se manifiesta de manera única, Amengual ha creado un lenguaje subjetivo que refleja la construcción de un universo propio, plagado de delicados monstruos marinos y sorprendentes hallazgos en materia de texturas. pura poesía visual.

rubén bonet, escritor y artista, Cala Bona, enero 2019