En apariencia cuando alzas los párpados y se levanta el telón, la realidad del mundo se ofrece idéntica a todos los ojos.
Pero las cosas no suceden así, no suelen suceder así. Cada visión difiere.
Porque entra en juego la percepción.
La percepción se haya en la bisectriz formada entre lo que observo - o afecta al resto de mis sentidos - y lo que imagino.
Lo que observo es todo lo que soy capaz de abarcar con la vista.
Lo que imagino es la proyección de la propia vida sobre lo que se extiende frente a la mirada.
Le conozco, o creía conocerle, desde que tenia 12 años pero recién he descubierto su manera de ver, y su capacidad para plasmar con precisión, sobre una tela o un papel, las imágenes que recorren su cerebro.
Podría hablar de delicadeza de lineas y perspectivas sutiles, de colores complejos, pero estas solo son mis percepciones.
Lo cierto es que al contemplar los dibujos surgen las páginas de este particular bestiario en el que se desgranan los episodios de su vida.
- Sed precisos, decía Rilke, amo la poesía.
Toni Palerm, escritor